Más fotos, menos poemas visuales

Martes, 2008 julio 8

La idea del blog y las fotos de Flickr era para ayudar a familia y amigos a salvar un poco los 10.000 km que nos separan. Aquí en el blog, el “torrente” de nuevas historietas y anécdotas se ha quedado en sequía temporal por razones varias.

Subir fotos sin tener que trabajarse un relato que las acompañe es más fácil. Como ya he asumido que no todas las fotos pueden pretender estar tomadas por alguien que busca el resultado que obtiene, creo que voy a intentar aumentar el volumen de las escogidas, para que os ayuden a tener una idea mental de qué clase de paisaje urbano tienen los diferentes lugares de Tokyo, aunque eso signifique bajar la calidad de las mismas. Al fin y al cabo, el premio de este concurso sois los que estáis lejos.

Waseda

De uno en uno, por favor

Miércoles, 2008 mayo 21

Si entendemos por blog “web que se actualiza periódicamente”, queda claro que esto no es ni un blog ni na.

Con el único propósito de mantener la ilusión de que sí lo es, voy a recurrir a la desvergüenza de reciclar algún comentario que he colgado en Flickr, con la esperanza de que haya pasado inadvertido por mis cuatro lectores. Copipeist, allá vamos…

Con la de gente sola o en pareja que vive aquí y en España, creo que los paquetes mínimos de 6 huevos o los cartones de leche fresca de litro y medio son un error del cuál la industria de la alimentación todavía no se ha enterado.

En Japón venden salchichas empaquetadas de una en una.

Salchicha suelta

También hay cartones de leche de 500ml, paquetes de pan de molde de 5 rebanadas, etc. Siguen siendo envases relativamente excepcionales, pero están adaptados a las familias reducidas un poco más que en España. Parece que es algo de lo que a algunos no gusta de Japón. A mí, aun así, me caduca algún que otro cartón de leche, pero supongo que eso es atribuible a mi absoluto desastre alimenticio.

Hasta los huevos.

Y un huevo

Pero seré honesto: este caso no cuenta, que no es un huevo sin más. Está en la estantería de platos preparados: ensaladas, pasta cocida y con salsa, a la que solo le falta microondas, bandejas de sushi unipersonales, etc… El huevo no está crudo, sino pasado por agua, y es para añadírselo a uno de esos platos. Por eso, suelen estar en combinis (tiendas tipo seven-eleven) y no en supermercados (porque en las primeras entras a comprar el desayuno o el almuerzo, y en los segundos no).

El paquete mínimo que he visto, en súpers, de huevos crudos de los de toda la vida, es de 4 unidades, que en cualquier caso, gana a la oferta española.

Un embarazo japonés

Miércoles, 2008 marzo 12

Marie y Tetsu ya tienen churumbel. Hablando con ellos, ha surgido una pregunta de cole:

¿Cuánto dura un embarazo?

Respuesta correcta: 十月十日 (Totsuki Tooka).

El significado es curioso: “Mes 10, Día 10″ en un japonés un tanto arcaico. Lo gracioso es que, cuánto es eso y por qué, está abierto a interpretación.

Muchos japoneses te dirán, como si no pudiera ser más obvia la cosa, “10ヶ月間” (Jukka getsu kan; 10 meses). La primera vez que lo oí se me pusieron los ojos como platos, aunque no menos que a ellos cuando les dije que ni hablar, que son 9, como cualquier otro occidental les respondería sin pestañear.

Sirva de apunte que, lo de “9 meses”, así me lo dijeron en el cole, y ahí puse punto final a la investigación.

Parece que existen dos explicaciones para tal malentendido:

  1. Por lo visto, ni pa ti ni pa mí, a nivel riguroso, un embarazo dura (como media) unas 40 semanas, que equivale más o menos a 9 meses y una semana.

    Visto de otro modo, redondeando, el 10º día del 10º mes es la fecha más probable del parto. Muchos japoneses malentienden el dicho popular y se quedan con que el embarazo dura 10 meses enteritos. Como las embarazadas lo controlan por semanas, nadie se molesta en echar cuentas y ver que no encaja.

  2. En Japón se usa el calendario gregoriano desde hace relativamente poco: 1873. Antes se basaban en el calendario lunisolar chino, dividido en meses de 28 días, y todavía hoy, en muchos aspectos de la cultura y la tradición oral, siguen tomándolo como referencia (por ejemplo, el Setsubun es una fiesta del antiguo calendario).

    40 semanas son exactamente 10 meses de 28 días, y así siguen repitiendo lo que decían sus tatarabuelas como borregos.

Como obsequio final, he aquí una ilustración de 1882, mostrando la evolución de un embarazo en sus 10 meses de duración.

Knowing the blessings of one's parents; 1882; shows 10 months of views pregnancy

J-Pop Volumen 2

Domingo, 2008 marzo 9

Absolutamente todos los japonese de mi generación conocen en estas dos canciones, un poco maduritas ya. Y muchos te las cantarán de principio a fin sin ni siquiera echar un vistazo a los subtítulos del karaoke.

Y no me las puedo quitar de la cabeza.

Cherry, de Spitz:

Banzai, de Ulfuls:

Ha llegado la primavera

Lunes, 2008 febrero 4

El mundo esta un pelín tonto.

En Tokio hace un fresquillo bastante mas puntiagudo que en Barcelona. Si sales a plena luz con sólo americana y camisa, tienes garantizado un frío bastante afilado.

Snow in Tokyo

Pues bien, no me puedo comprar un abrigo. Se ve que ha llegado la primavera. O eso mismo me dicen en todos los Zara que he pisado (cuatro). Cuando les mencionas que “ya, lo que tú digas: ayer mismo caían en Tokio las primeras nieves del año, con unos copos mas grandes que Hakuho“, te responden con un “sí, ya…”, y esperan pacientemente tu siguiente pregunta, con una cara de “¿y qué me quieres decir con eso?”. Así que lo único que venden es una especie de gabardina del grosor del papel de celofan, que bien podría usar para tomar el sol. Mucho más no me van a abrigar.

¡Ay, el consumismo! Piensa uno automáticamente. Ahora nos dictan qué comprar, cuándo comprar lo que no necesitamos, y cómo reinterpretar los calendarios en función de su caja registradora…

Pues no, señores: se ve que, nieve o no nieve, en Japon sí ha llegado la primavera. Y no es nada de tiempos modernos, lleva llegando por estas fechas desde hace cientos de años. El domingo pasado, ése mismo que caían copos con forma de muñeco de nieve, y en el que las noticias anunciaban el corte de algunos servicios del Shinkansen, se celebraba aquí el Setsubun (節分). El cambio de estación se celebra el día anterior ‑agarrense los machos‑ al comienzo de la primavera. Eso sí, segun el calendario lunar japones.

¿Pero la primavera no viene marcada por el florecer? ¿El puñetero sentido de las estaciones no es dividir el año en función del ciclo de la vida? Solsticios, equinocios, y esas cosas… ¿Hay algo más universal (o planetario) que eso? ¿No es primavera cuando es primavera porque lo manda el Sol, digan lo que digan los dependientes de Zara? Pues no, se ve que en el este asiático los campesinos salían a joderse de frío en Febrero para agradecer a los dioses la llegada del buen clima, y se metían seguidamente en casa para no apartarse de la chimenea hasta mes y medio después.

Ya veis, las temporadas en el Zara japonés vienen marcadas por las tradiciones ancestrales del lugar, y ni por el esclavismo de las modas ni el frío o calor que haga. Se ve que ir a comprar un abrigo el día con temperaturas más bajas del año es aquí un disparate.

Snow in Tokyo

En el Setsubun, las familias japoneses esparcen alrededor de sus casas, templos y santuarios una especie de kikos en su versión judía de soja, mientras gritan “¡Oni wa soto! ¡Fuku wa uchi!” (“¡Que se vayan los malos espíritus! ¡Que entre la prosperidad!”). Algunos más fiesteros se los arrojan al miembro de la familia disfrazado de demonio, que claro, huye por piernas. Luego, cada uno coge un puñado y come tantas como años tenga, con la vista puesta en la dirección de la fortuna que ese año marca el horóscopo. Se ve, porque yo no vivo con una familia japo. :'(

Ichi go, ichi e (一期一会)

Viernes, 2007 noviembre 30

Ichi go, ichi e
: En japonés, “una sola vez en la vida”. La traducción literal es “una vida, un encuentro”.

Como tantas cosas japonesas, el significado no está tanto en lo explicito, sino en lo que no se dice: vive el momento, disfruta intensamente de las oportunides, de las experiencias, de las amistades que te rodean, como si fuera la última vez que estás con ellas.

「一期一会の
     有名花火!
ここで踊らにゃ
     いかんちや!
東京花火!セーノ!
     ドッカーン!」

いつも、ありがとう!

Yosakoi

Lunes, 2007 septiembre 10

Antes de venir a los japones me planteé varios propósitos, de esos de “venga coñe, esto hay que hacerlo”. Uno era apuntarme a alguna “japonesada”: sustituir el aeróbic por algo que sólo tenga sentido hacer en Japón, ya sea por lo difícil que sea encontrarlo en España, o por el poco a cuento que venga hacerlo si no es con japoneses. No hay reglas y el tema es libre (podía ser tiro con arco, plantar arroz, participar en las brigadas de “pon bonita tu ciudad”…).

Bueno, ya se sabe que por proponer que no quede. Pasaron los meses y ahí quedó, junto con la novia japo y esos deliciosos platos de cocina casera que me iba a empezar a currar.

Fin.


Lo que sigue ya no tiene que ver conmigo, sino con un amigo en una situación similar:

Tras casi 4 meses en Waseda, a puntito de acabarse la fase de clases diarias en la uni, y ver que de la ilusión de estar una temporadita en un campus japo no se había pasado a ninguna relación con los estudiantes del lugar, mi amigo se fue de paseo por el campus para, al menos, dar unos últimos respiros al ambiente de jaleo estudiantil. Entre mochilas, cigarrillos, y grupitos de jóvenes que quedan tras el ladrillo del profesor Hueso, andaban una chica y un chico repartiendo folletos, como los hay siempre que uno deambula por el laberinto de la universidad. La diferencia estaba en que éstos, además, iban vestidos con ropas floreadas, con la parte superior claramente inspirada en los kimonos de verano, ella con pantalones y él con hakama. Intrigado, mi amigo les preguntó que qué moto vendían. Eran miembros del círculo universitario de baile Yosakoi, los Tokyo Hanabi (東京花火), buscando alumnos interesados en engrosar las filas del grupo, aumentar la diversión y reducir de paso el coste que implica ir de festival en festival por todo Japón.

Tokyo Hanabi Uniform

El Yosakoi es un tipo de baile que viene de Kochi, una ciudad en la isla de Shikoku, la segunda de las gordas empezando por el sur. Es relativamente reciente, del 1950 y algo, aunque a su vez se inspira en el Awa Odori, mucho más antiguo, originario de la ciudad Tokushima, también en Shikoku. El Awa Odori tiene ya unos 500 años, y se extendió por todo Japón como baile de verano. Como baile tradicional, a ojos extranjeros, tiene muchos parecidos con otros bailes del folclore japonés: ropas tradicionales, pasos cortos y movimientos con las manos que parecen a veces ejercicios de katas, pero con abanicos en las manos y un poco más de gracejo en el cuerpo.

El Yosakoi toma del Awa Odori parte del espiritu tradicional, tanto en la inspiración de los trajes como en los pasos de los bailes, pero se libera a su vez de las limitaciones de la tradición dando una vuelta de tuerca a esos mismos elementos. Así, cada grupo de Yosakoi da alas a la creatividad para confeccionarse un uniforme colorido claramente inspirado en el imaginario japonés, sin ser propio de ningún lugar en particular. E igualmente, aunque el baile no deja de tener ese aire delicado, es bastante más creativo, y en cierto modo no se aleja tanto de un aerobic amable con los pulmones.

Festival de Awa Odori en Yamato, prefectura de Kanagawa (pegando al sur de Tokyo):

Festival Super Yosakoi 2007 en Harajuku (Tokyo) del pasado agosto (moved la manivela hasta el minuto 4:30 para ver algo)

Volviendo a mi amigo: Un grupo de baile. Uf… Si, claro, era tradición, y era con japoneses, a montones, además. Pero leches, un baile. Superar un extremo sentido del ridículo a salir delante de otros vestido de raro, arraigado desde que de pequeño su madre insistía en disfrazarle de enanito durante carnaval… Caray, eso no estaba en la lista de “esto hay que hacerlo”. Que una cosa es hacer el primo en tu lugar de origen, y otra ser el único gaijin que intenta parecer más japonés que los espectadores japoneses (y para colmo, ser un torpe rematado en esto de coordinar extremidades). Aunque por otro lado, en cuatro meses apenas se había relacionado con la gente del lugar y seguía teniendo la sensación de ser un completo outsider. Éstos quedaban dos veces por semanas, a ensayar el baile que luego exhibirían por festivales aquí y allá junto a muchos otros grupos.

Harajuku Super Yosakoi 2007 Harajuku Super Yosakoi 2007 Harajuku Super Yosakoi 2007

Mi amigo preguntó si era posible asistir a una de las reuniones, para ver de qué iba el rollo éste, antes de lanzar por la borda todo el sentido del decoro. Ay, que error… ese mismo día había ensayo así que ya no había escapatoria. Pues nada, dicho y hecho, a las 6 de la tarde entraba en una sala llena de veinteañeros danzarines, bailando una coreografía de unos 5 minutos, durante los cuales no repetían un puñetero paso… En fin, al carajo la dignidad.

Tokyo Hanabi en Super Yosakoi 2007

Desde entonces mi amigo ha estado dejándose litros de sudor (a 35 grados de calor con un 70% de humedad ambiental) martes y sábados por la noche (aunténtico rompe-planes, pero sin dolor no hay ganador), con una cincuentena de niños y niñas de la uni, intentando seguir los pasos que estos llevaban andados meses antes de que él entrara. Ser el último de la fila ha tenido la pega de perderse las dinámicas de grupo en las que todos juntos aprendían el baile poco a poco. Así, ha tenido que ir robando minutos aquí y allá para que alguien le prestase algo de atención, mientras todos andaban con el corazón a cien por hora preparando la avalancha de festivales que se avecinaban en verano.

Hace una semana tuvo el debut oficial. Una de las bellezas del grupo, que en su día formaba parte de un grupillo de animadoras de quién sabe qué cosa del béisbol, comentó la oportunidad que le ofrecían sus ex-compis, de bailar en la apertura de un partido (de estudiantillos y en las gradas, o algo así, se imaginaba mi colega cuando dijo que se apuntaba de cabeza).

Chiba Lotte Marines

Tokyo Hanabi VS Chiba Lotte Marines

Liga profesional, 1ª división o como le llamen aquí, Chiba Lotte Marines VS Orix Buffaloes de Kobe y Osaka. El estadio ya lleno y el campo todavía vacío, instantes antes del comienzo del partido. Tras abrirse un portal enorme en el exterior del estadio, y rodeados de féminas vestidas con poca ropa y pompones en las manos, se lanzaron al campo la veintena de estudiantes de Waseda vestidos de Yosakoi y un gaijin que no sabía donde estaba, cargando a lo Semana Santa una imagen del entrenador, director, fundador o que sé yo, de los Marines, a paso de footing y marcando el ritmo a grito de “¡Washa, washa, washa!” hasta el pleno-centro-del-puñetero-campo. Una vez depositado el homenajeado, estallaron los altavoces con la música que apenas habían practicado durante una sesión, y ale, ¡a bailar! Unos dos minutillos se centraron los ojos de aquellos espectadores que no tenían la mirada fija en los traseros de las animadoras, que les seguían con su propia versión del baile, en el equipo de valientes de Tokyo Hanabi. En el campo, o en los primerísimos planos que la pantalla gigante tenía la desfachatez de destacar. Acabado el baile, saludo al público, levantar otra vez al icono de cartón piedra, y “¡Washa, washa, washa!” hasta salir del campo.

Y así es como mi amigo se estrenó en el bizarro mundo del folclore y la fanfarria japonesa. Ahora se deja los cuernos para aprenderse el baile de verdad, de una puñetera vez, para salir a las calles de Tokyo, en el festival Yosakoi de Ikebukuro, en un Octubre que está cada vez más cerca.

Tokyo Hanabi en Super Yosakoi 2007

Tokyo Hanabi en Super Yosakoi 2007

Tokyo Hanabi at Super Yosakoi 2007

Tokyo Hanabi en Super Yosakoi 2007

Más, en Flickr, como siempre. Pero por ahora sólo si estáis registrados y me añadís como contacto, me temo.

De familia adoptiva por…

Martes, 2007 agosto 28

Hitachi, pueblecito del cual hereda su nombre el empresote (por ser de aquí, de qué va a ser sino), está también en la prefectura de Ibaraki (Ibaraki-ken, pues), un pelín al norte de Tokyo, y con un japonés en cierto modo equivalente al castellano de Cadiz: así, en plan graciosete (para los que no son de Ibaraki, claro).

Hace ya un huevaco, pero lo tenía medio escrito así que…

Es ya tradición en el ETP, que una asociación de familias del lugar, lideradas por las madres, claro, acojan cada año a los aventureros guiris que quieran pasar con ellos tres días de fin de semana. Resumido: comida gratis y gente nueva. Hombre, que si me apunté…

Queda mal decirlo, pero de los 13 que nos sometimos a su hospitalidad (13, eh… que en total somos 35. Es que vamos, algunos están tontos), debí ser el que tuvo más suerte de larrrrgo. Pasé tres días fatásticos con Satoko y Koji, una pareja la mar de majos, y las tres princesas de la casa, de 17, 15 y 13 (Hana, Yuka y Mari respectivamente) con quienes me lo pasé genial, riendo un montón y aprendiendo un poco de Ibaraki-ben (dialecto del lugar). Imaginaos a un japo en el sur de España, diciendo “qué disse, pisha” y supongo que el efecto es similar.

Yuka, por cierto, entrena Kendo en el cole. Yo ya había ido a ver unos ejercicios de estranjis, colándome en una sesión de entrenamiento del equipo de Waseda. Pues da un poco de jiñe, oye. Es que, sí, mucha armadura y tal, pero se meten unas ostias como panes. Entre eso, y la pasión por los gritos que tienen (se grita cuando arreas, cuando te arrean, cuando el de al lado le arrea al de más allá -para animar, supongo-, cuando nadie arrea a nadie… en definitiva, que se respira gritando). Y ahí tienes a la quinceañera, con un 1 metro de bambú endurecido arreando mandobles a izquierda y derecha.

Sobando sobaco para hacer soba

Acabó todo con muchos abrazos y un “ven a vernos otra vez, ¿vale?”. Pero digo yo que, si no me invitan, va a quedar un poco brusco presentarse así tal cual (si llego al timbre antes de que Maron me arranque el brazo de un mordisco… joder, que carácter).

Repaso

Viernes, 2007 agosto 24

Vamos a hacer un recuento de algunas cosillas que he ido haciendo fuera de programa, para que parezca que estoy todo el día de puñetera farra, aunque ni de coña dé para rellenar todo el hueco que he dejado sin escribir, y obviando el hecho que, de vez en cuando, uno o se oxigena o le estalla la cabeza. Es que ya me veo venir lo que van a pensar algunos…

Nota: Tengo por principio no ir colgando de forma pública fotos de gente fácilmente identificable. Quizás me da por colgar algo para ir ilustrando la gente que he conocido, en cuyo caso lo haré en Flickr limitando el acceso a aquellos que autorice explicitamente. Me temo que para eso os tendréis que registar en esa web y decirme vuestro nick, para poder añadiros a la lista de privilegiados.

Campo de trabajo en Tsukuba

Me fui de campo de trabajo de fin de semana, un poco para huir de Tokio, otro poco para conocer a gente.

En una de las quedadas con algunos del campo de Ogata (pueblecito de Oita-ken, en la isla meridional de Kyushu), Saori (la muy fiera se pira 2 años a África con una ONG), se trajo a una amiga liada en la vida de lo altruista, que dirigía algunas excursioncillas al campo de fin de semana. Así que bueno, me apunté.

Tsukuba-shi

Yo y un grupo reducido de japonesitos y japonesitas de la capital, estuvimos un par de días en Tsukuba, provincia de Ibaraki, en pleno “campo” japonés (100% estilo Ogata, qué gustazo alejarse del cemento), a la salud de una organización que acoge un grupo de chicos con síndrome de Down la mar de simpáticos. Ale todos a recoger patatas, cocinar pizzas y croquetas japos (hechas a base de patata, claro) y salir por la noche a ver luciérnagas. Y ya puestos, de noche, de forma fortuita y por supuesto nada planeada, nos pusimos los cosmopolitas un poquito a base de cervezas y panchitos. Sorbito a sorbito pensaba (y pienso) muy sinceramente, que estos de la uni de Waseda necesitan de veras algunas lecciones de qué significa un ambiente de integración lingüística.

Luego, más…

Descripción del Japón y sus gentes por el padre visitador de la Compañía de Jesús, Alejandro Valignano

Domingo, 2007 agosto 19

Mi tío, que se vino de viaje hace unos añitos, ya se olía que su sobrino, de seguirle los pasos, se iba a traer consigo la gandulería de España. Así que, buenamente desconfiando del tesón que éste decía iba a poner en su diario, decidió hacerle los deberes y describir, él mismo, las costumbres de las gentes del Japón. Tampoco han cambiado tanto las cosas…

Alessandro Valignano

Quanto a lo que toca al vestir y comer son tan particulares, que no se puede dar a entender lo que en esto passa; porque siendo su modo de vestir muy polido y limpio, en nenguna cosa se parece con el nuestro: y mucho menos se puede entender quál sea la manera de seruicio en su comer y sus guisados y potages; porque, guardando en todo mucha limpieza y grauedad, no tienen nenguna semejança con nosotros; porque cada uno come en su propria mesa, y sin tener nenguna manera de manteles ni seruilletas, ni cuchillo, ni tenedores, ni cucharas; solamente con dos palitos, que ellos llaman faxeis, se negocian con tanta limpieza y destreza, que sin tocar nenguna cosa con la mano, no dexan caer del plato en la mesa ni una sola migaja; y comen con tanta modestia y cortesia, que no tienen menos reglas acerca de como han de comer que acerca de las otras cosas. Y fuera del vino que hazen de arroz, con el cuel ellos huelgan mucho, siendo para nosotros muy pernicioso, al cabo de su comer siempre beuen agua caliente, inuierno y verano, y tan caliente, que no se puede pasar sino a tragos: y los manjares que comen son tales y guisados de tal manera, que no tienen cosa en que se parezcan, ni quanto a la substancia, ni quanto al sabor, con las cosas de Europa. En fin, es todo e manera, que hasta hombre que se acostumbre a sus comeres pasa mucho trabajo y pena.

El resto, titulado Descripción del Japón por el Padre Visitador Alejandro Valignano, no es tan largo, y lo recomiendo para los que os habéis paseado por aquí. Yo he sonreído con más de una referencia a cosas que son tan actuales hoy como lo eran hace 400 años.

Sobre quién era ese mi tío, y qué hacía por estos lares, curiosamente hay una página en la versiónes en inglés, en italiano y en japonés de la Wikipedia, pero no de la española. Pero vamos, para un resumen, la descripción sobre la primera embajada de Europa en Japón da una idea de qué se le había perdido por aquí.


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