Archive for the ‘comida’ Category

De uno en uno, por favor

Miércoles, 2008 mayo 21

Si entendemos por blog “web que se actualiza periódicamente”, queda claro que esto no es ni un blog ni na.

Con el único propósito de mantener la ilusión de que sí lo es, voy a recurrir a la desvergüenza de reciclar algún comentario que he colgado en Flickr, con la esperanza de que haya pasado inadvertido por mis cuatro lectores. Copipeist, allá vamos…

Con la de gente sola o en pareja que vive aquí y en España, creo que los paquetes mínimos de 6 huevos o los cartones de leche fresca de litro y medio son un error del cuál la industria de la alimentación todavía no se ha enterado.

En Japón venden salchichas empaquetadas de una en una.

Salchicha suelta

También hay cartones de leche de 500ml, paquetes de pan de molde de 5 rebanadas, etc. Siguen siendo envases relativamente excepcionales, pero están adaptados a las familias reducidas un poco más que en España. Parece que es algo de lo que a algunos no gusta de Japón. A mí, aun así, me caduca algún que otro cartón de leche, pero supongo que eso es atribuible a mi absoluto desastre alimenticio.

Hasta los huevos.

Y un huevo

Pero seré honesto: este caso no cuenta, que no es un huevo sin más. Está en la estantería de platos preparados: ensaladas, pasta cocida y con salsa, a la que solo le falta microondas, bandejas de sushi unipersonales, etc… El huevo no está crudo, sino pasado por agua, y es para añadírselo a uno de esos platos. Por eso, suelen estar en combinis (tiendas tipo seven-eleven) y no en supermercados (porque en las primeras entras a comprar el desayuno o el almuerzo, y en los segundos no).

El paquete mínimo que he visto, en súpers, de huevos crudos de los de toda la vida, es de 4 unidades, que en cualquier caso, gana a la oferta española.

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De familia adoptiva por…

Martes, 2007 agosto 28

Hitachi, pueblecito del cual hereda su nombre el empresote (por ser de aquí, de qué va a ser sino), está también en la prefectura de Ibaraki (Ibaraki-ken, pues), un pelín al norte de Tokyo, y con un japonés en cierto modo equivalente al castellano de Cadiz: así, en plan graciosete (para los que no son de Ibaraki, claro).

Hace ya un huevaco, pero lo tenía medio escrito así que…

Es ya tradición en el ETP, que una asociación de familias del lugar, lideradas por las madres, claro, acojan cada año a los aventureros guiris que quieran pasar con ellos tres días de fin de semana. Resumido: comida gratis y gente nueva. Hombre, que si me apunté…

Queda mal decirlo, pero de los 13 que nos sometimos a su hospitalidad (13, eh… que en total somos 35. Es que vamos, algunos están tontos), debí ser el que tuvo más suerte de larrrrgo. Pasé tres días fatásticos con Satoko y Koji, una pareja la mar de majos, y las tres princesas de la casa, de 17, 15 y 13 (Hana, Yuka y Mari respectivamente) con quienes me lo pasé genial, riendo un montón y aprendiendo un poco de Ibaraki-ben (dialecto del lugar). Imaginaos a un japo en el sur de España, diciendo “qué disse, pisha” y supongo que el efecto es similar.

Yuka, por cierto, entrena Kendo en el cole. Yo ya había ido a ver unos ejercicios de estranjis, colándome en una sesión de entrenamiento del equipo de Waseda. Pues da un poco de jiñe, oye. Es que, sí, mucha armadura y tal, pero se meten unas ostias como panes. Entre eso, y la pasión por los gritos que tienen (se grita cuando arreas, cuando te arrean, cuando el de al lado le arrea al de más allá -para animar, supongo-, cuando nadie arrea a nadie… en definitiva, que se respira gritando). Y ahí tienes a la quinceañera, con un 1 metro de bambú endurecido arreando mandobles a izquierda y derecha.

Sobando sobaco para hacer soba

Acabó todo con muchos abrazos y un “ven a vernos otra vez, ¿vale?”. Pero digo yo que, si no me invitan, va a quedar un poco brusco presentarse así tal cual (si llego al timbre antes de que Maron me arranque el brazo de un mordisco… joder, que carácter).

Descripción del Japón y sus gentes por el padre visitador de la Compañía de Jesús, Alejandro Valignano

Domingo, 2007 agosto 19

Mi tío, que se vino de viaje hace unos añitos, ya se olía que su sobrino, de seguirle los pasos, se iba a traer consigo la gandulería de España. Así que, buenamente desconfiando del tesón que éste decía iba a poner en su diario, decidió hacerle los deberes y describir, él mismo, las costumbres de las gentes del Japón. Tampoco han cambiado tanto las cosas…

Alessandro Valignano

Quanto a lo que toca al vestir y comer son tan particulares, que no se puede dar a entender lo que en esto passa; porque siendo su modo de vestir muy polido y limpio, en nenguna cosa se parece con el nuestro: y mucho menos se puede entender quál sea la manera de seruicio en su comer y sus guisados y potages; porque, guardando en todo mucha limpieza y grauedad, no tienen nenguna semejança con nosotros; porque cada uno come en su propria mesa, y sin tener nenguna manera de manteles ni seruilletas, ni cuchillo, ni tenedores, ni cucharas; solamente con dos palitos, que ellos llaman faxeis, se negocian con tanta limpieza y destreza, que sin tocar nenguna cosa con la mano, no dexan caer del plato en la mesa ni una sola migaja; y comen con tanta modestia y cortesia, que no tienen menos reglas acerca de como han de comer que acerca de las otras cosas. Y fuera del vino que hazen de arroz, con el cuel ellos huelgan mucho, siendo para nosotros muy pernicioso, al cabo de su comer siempre beuen agua caliente, inuierno y verano, y tan caliente, que no se puede pasar sino a tragos: y los manjares que comen son tales y guisados de tal manera, que no tienen cosa en que se parezcan, ni quanto a la substancia, ni quanto al sabor, con las cosas de Europa. En fin, es todo e manera, que hasta hombre que se acostumbre a sus comeres pasa mucho trabajo y pena.

El resto, titulado Descripción del Japón por el Padre Visitador Alejandro Valignano, no es tan largo, y lo recomiendo para los que os habéis paseado por aquí. Yo he sonreído con más de una referencia a cosas que son tan actuales hoy como lo eran hace 400 años.

Sobre quién era ese mi tío, y qué hacía por estos lares, curiosamente hay una página en la versiónes en inglés, en italiano y en japonés de la Wikipedia, pero no de la española. Pero vamos, para un resumen, la descripción sobre la primera embajada de Europa en Japón da una idea de qué se le había perdido por aquí.

FoodEx Japan

Domingo, 2007 abril 1

Vamos a ver si adelantamos deberes…

En medio de mudanzas y estrés de recién llegado, hace dos semanas y pico se celebraba en Tokyo la feria FoodEx Japan, dedicada a la importación/exportación de comida delicatessen.

Gracias al chivatazo de algunos amigotes ETPeros que se dedican a esto del comer, me enteré que a los exhibidores que vienen de fuera de Japón les resulta más caro llevarse sus productos de vuelta a su país que dejarlos en la exhibición para un destino desconocido…

Así que con todo el morramen del mundo, me registré como prensa a través de la web (lo cual te exime del entradote de 30 euros), y el último día, con flamante pase gratis me fui a ver qué comen las gentes del mundo.

Confirmado: todo español que se encuentre algún mes de marzo en Tokyo, y eche de menos el jamón, tiene cita obligada en el FoodEx (si estás de turista no, que queda a tomar por). Se inventa uno cualquier cuento y se registra en la web oficial. A partir de ahí te puedes poner ciego a probeteos de comercio y bebercio, además del correspondiente botín que en la última media hora seas capaz de acaparar (servidora: dos botellas de vino, dos botes de miel, un bote de picantón en escabeche (que lo vamos a abrir en breve con la comunidad japo), aceite de oliva a gogó, queso español de verdad, no esas guarreridas francesas de untar, y no sé que más.

Se recomienda llevar mochila.

No se podían sacar fotos. Bueno, a no ser que estuvieras acreditado como prensa ;-P

Korea

o-Cha (Japanese tea)

Japanese Sweets!

Más fotos, en flickr

Comida para todos

Viernes, 2007 febrero 16

Desde hace unos días me ha estado llamando la atención como, a la hora de comer, se forman enormes colas de gente delante de un pequeño puesto ambulante que se para, cada día, delante de la escuela de japonés, y de las que todo el mundo sale con un plato de comida humeante.

Este mediodía me he acercado y he visto un letrero gastado y con alguna que otra letra perdida que decía, creo, “Hare Krishna. Food for all”.

Resulta que aquí cerca hay una comunidad de estas, que por algún motivo (confieso mi ignorancia absoluta sobre el tema), proporcionan comida a quien la pida a cambio de un pequeño donativo, no especificado y completamente voluntario. La gente, por lo que me ha parecido, suele dar una libra, o dos a lo sumo.

A cambio de dos, yo hoy he recibido un plato demasiado grande de arroz con fideos y verduras estofadas, acompañadas de un pan dulce de frutas. La profesora se ha reído cuando se me cerraban los ojos en la clase de las tres. Creo que mañana le pediré al Hare que me ponga menos.