Archive for the ‘deporte’ Category

De familia adoptiva por…

Martes, 2007 agosto 28

Hitachi, pueblecito del cual hereda su nombre el empresote (por ser de aquí, de qué va a ser sino), está también en la prefectura de Ibaraki (Ibaraki-ken, pues), un pelín al norte de Tokyo, y con un japonés en cierto modo equivalente al castellano de Cadiz: así, en plan graciosete (para los que no son de Ibaraki, claro).

Hace ya un huevaco, pero lo tenía medio escrito así que…

Es ya tradición en el ETP, que una asociación de familias del lugar, lideradas por las madres, claro, acojan cada año a los aventureros guiris que quieran pasar con ellos tres días de fin de semana. Resumido: comida gratis y gente nueva. Hombre, que si me apunté…

Queda mal decirlo, pero de los 13 que nos sometimos a su hospitalidad (13, eh… que en total somos 35. Es que vamos, algunos están tontos), debí ser el que tuvo más suerte de larrrrgo. Pasé tres días fatásticos con Satoko y Koji, una pareja la mar de majos, y las tres princesas de la casa, de 17, 15 y 13 (Hana, Yuka y Mari respectivamente) con quienes me lo pasé genial, riendo un montón y aprendiendo un poco de Ibaraki-ben (dialecto del lugar). Imaginaos a un japo en el sur de España, diciendo “qué disse, pisha” y supongo que el efecto es similar.

Yuka, por cierto, entrena Kendo en el cole. Yo ya había ido a ver unos ejercicios de estranjis, colándome en una sesión de entrenamiento del equipo de Waseda. Pues da un poco de jiñe, oye. Es que, sí, mucha armadura y tal, pero se meten unas ostias como panes. Entre eso, y la pasión por los gritos que tienen (se grita cuando arreas, cuando te arrean, cuando el de al lado le arrea al de más allá -para animar, supongo-, cuando nadie arrea a nadie… en definitiva, que se respira gritando). Y ahí tienes a la quinceañera, con un 1 metro de bambú endurecido arreando mandobles a izquierda y derecha.

Sobando sobaco para hacer soba

Acabó todo con muchos abrazos y un “ven a vernos otra vez, ¿vale?”. Pero digo yo que, si no me invitan, va a quedar un poco brusco presentarse así tal cual (si llego al timbre antes de que Maron me arranque el brazo de un mordisco… joder, que carácter).

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Del sumo, animadoras y otros menesteres

Domingo, 2007 julio 1

Jens, un ETPero del grupo de Corea, me echa la bronca porque no toco el blog desde hace casi dos meses. Él puede leer el mío y yo nada del suyo (tiene la mala costumbre de escribir en su lengua materna, el alemán), a pesar de que sigo pisándolo cada vez que Google Reader me avisa que se lo curra más que yo. No es el único que me reprende, por otro lado. En fin, tras un periodo tan largo cualquier excusa es mala, así que me las guardo. Pero aunque suene a fórmula, no me he olvidado de nadie. De nadie.

Han pasado cosas. Las mayoría de las no relacionadas con el programa académico, son buenas…


Nacho y Olga se pasaron poraqui hace ya una semanita o dos, ya no sé. Yo llegué hace casi 4 meses, con ropa para el frío del polo. Ahora, con 28 grados de media y una humedad barcelonina, las camisetas y pijama de verano que me trajeron son de agradecer :-*

Nacho y Olga en Nikko


Me voy de boda, a la japonesa. No, no es la mía. Tetsu y Marie se casan. Durante el primer mes no tenía muy claro si estaban juntos, hasta el día que dijeron que pasaban por la iglesia (o más bien, por el templo). Todavía he de verles dándose un pico…

  • Lo bueno: boda Shinto por todo lo alto, en Meiji Jingu: la crem-de-la-crem de los templos en Japón, sumergido en el bosque de Yoyogi, dedicado al emperador Meiji (el que abrió Japón al mundo en 1852, tras la época de los samurai).

  • Lo no tan bueno: en la bodas japos toca apoquinar como en todas partes.

En agosto.


Entretanto he ido al sumo y a un partido de béisbol con los archirivales de Waseda, la universidad de Keio.

Si quitamos los combates de los peleles, de 9 de la mañana a 3 de la tarde, el sumo es la polla (esos no están mal pero se eternizan un pelín). De tres a seis luchan los supercampeones, los cuáles se regalan mucho más que los primeros con el paripé de poner el dohyo perdido de sal, darse palmadas en la panza, levantar la pierna MUY arriba y mirar con cara de malo al rikishi contrincante.

Dohyo de sumo

Es curioso ver que, en general, los supercampeones están gordos, pero sin michelines que se plieguen y replieguen sobre sí mismos, y con unos pedazo músculos como palmeras que se asoman bajo la piel cuando se tensan para el combate; los peleles, en cambio, están gordos y punto, alguno incluso con más tetas que la más pintada, en tamaño y número.

Luchadores sumo de la categora ozeki

Luchador sumo de la categora makuuchi o juryo, no me acuerdo

El deporte universitario en Japón llena estadios que en España no cubren los de 2A, así que el béisbol estaba hasta los topes. Por otro lado, a mí que me perdonen, pero no es el deporte más apasionante, sobretodo si estás en la otra punta del estadio y lo único de lo que puedes disfrutar es el ejército de animadoras de Waseda (que bueno… buenas, muchas no lo están, pero graciosas dando botes lo son un rato :-P). No sé quién está familiarizado con el estilo Oendan japonés, pero quizás alguien lo recuerde de Oliver y Benji: un líder, tío, vestido a lo Mao Tse-tung, y con cara de enfadado, hace señales aeronáuticas mientras las niñas brincan a su alrededor al estilo americano. Muy pintoresco…

Animador de Waseda Daigaku

Animadores de Waseda Daigaku

Animadora de Waseda Daigaku

Estudiantes de Waseda en un Sokeisen


Mi japo sigue siendo patético, las clases de bisnes son un auténtico dolor y es una pena que todavía no me haya podido meter en un grupo de japos con los que compartir algo más que una tacita de saque. Pero Tokyo es una ciudad genial, la comida es barata y Vane, Isa, Gijs y Ramune son muy majos. Por ahora, todavía me encanta estar aquí 🙂

Más fotos de lo mismo, donde siempre